Sobre Jeanne Dielman y sus motivos posibles

Chantal Akerman explicaba así por qué creía que Jeanne Dielman era una película feminista:

Yo creo que se trata de una película feminista porque hago sitio a cosas que nunca o casi nunca, aparecen presentadas de esa forma; por ejemplo los gestos diarios de una mujer. Estos ocupan el lugar más bajo dentro de la jerarquía de las imágenes cinematográficas. Un beso o un accidente de coche ocupan lugares más altos y no creo que sea por casualidad. La razón está en que estos gestos de mujer cuentan muy poco. Por eso, entre otras cosas, me parece que se trata de una película feminista [… ]. En el cine las imágenes más importantes, las más eficaces y poderosas reflejan crímenes, persecuciones en coche, etc. Jamás a una mujer filmada de espaldas lavando los platos. Entonces es poner esto al mismo nivel que un asesinato. De hecho a mí me parece mucho más dramático. Pienso de verdad que el momento en que ella deja bruscamente el vaso en la mesa y parece que vaya a derramarse la leche es tan dramático como el del asesinato” (Camera Obscura eds 1977, pp. 115-116)

Sacado de aquí.

jd

Pero yo creo que Jeanne Dielman atiende al feminismo desde una perspectiva más sutil que surge desde la propia puesta en escena de la película. Las formas en las que JD desempeña su rol de ama de casa están automatizadas de una forma tan radical que a veces pareciera que trabaja en una fábrica de Ford. Así se produce una asimilación de los modelos de lo reproductivo a lo productivo que empieza a quebrarse con un mechón de pelo despeinado y termina por romperse definitivamente con el asesinato de un hombre. Una ruptura que ya en 1976 parecía exigir una redistribución de los cuidados (a JD la contemplamos sola durante tres horas) abrupta y dolorosa en su absoluta frialdad.