En los márgenes

Unhombresinpasado
La amnesia como motor impulsor de la trama la hemos visto decenas de veces en la pantalla; Un hombre sin pasado se fundamenta en un cliché tan antiguo como el cine, por suerte, el punto de partida toma desvío hacia destinos sólo conocidos en las anteriores películas de Aki Kaurismäki. Sólo al final, nos damos cuenta de que la amnesia es un leit motiv que se ajusta muy bien a las intenciones expresivas del director.

El inicial problema de la identidad del protagonista deriva hacia territorios conocidos en la filmografía de Kaurismäki, al personaje se le permite empezar una nueva vida sin el peso del pasado pero con la dificultad de no tener nada, de no ser nada para nadie, de no existir más que para sí mismo. Esto, naturalmente, lo conduce a los márgenes de la sociedad: nuestro protagonista sin nombre irá haciéndose un sitio, trabando amistades y buscando formas de hacer una vida digna al lado de la clase desfavorecida. Es evidente que Kaurismäki hace un cine de corte social, pero su tono, intencionalidad y estilo lo separan de cualquier compañero de etiqueta. Visto lo visto, va a haber que hacer un esfuerzo por eliminar las connotaciones negativas que tiene el cine social, normalmente demasiado cerca de las subvenciones y tan cargado de maniqueísmos panfletistas. La complejidad del mensaje expuesto en cada diálogo, situación o escena y la potente voz propia que emana del discurso de Kaurismäki separan Un hombre sin pasado de todas esas películas cortadas con un mismo patrón que comprenden un grueso porcentaje de la producción fílmica española cada año.

El lenguaje de Kaurismäki es de un raro magnetismo, tras una capa de sobriedad casi lúgubre se esconde un poso que mezcla ironía e inocencia a partes iguales. Dibuja los personajes con trazo grueso, se manifiestan con la claridad de los niños y, muchas veces, actúan de igual manera. El renacimiento del protagonista, el proceso de recomposición de la persona acoge muy bien el tono de inocencia al que recurre Kaurismäki en sus películas. La amnesia marca el inicio de una nueva vida, y el inicio de la vida está marcado por la ingenuidad. Aborda problemas sociales complejos desde una perspectiva simplificada adrede, planteando preguntas maliciosas con el candor de un niño, aunque a veces confunde los niveles y ofrece respuestas algo ingenuas. La relación del protagonista, como ejemplo de los desamparados, con las instituciones bebe mucho de las aguas de Kafka. El personaje de Markku Peltola se choca una y otra vez con los bancos, las oficinas de empleo y finalmente la comisaría, donde lo retienen durante dos días. Es una minúscula mota de polvo para los funcionarios del estado, la desidia los convierte en máquinas que mueven papeles y repiten las mismas frases una y otra vez. En la comisaría hay una escena de un humor muy corrosivo que funciona de resumen de este aspecto de la película: el abogado defensor y el comisario de policía recitan como autómatas leyes enteras para decidir el destino del protagonista.

Aki Kaurismäki es un cineasta de la imperfección, que viene a ser una característica propiamente humana. La iluminación del habitual Timo Salminen resalta el surco en los rostros de los actores, la arruga, lo deteriorado. La música cobra bastante protagonismo en algunos momentos, la escena en la que los cuatro músicos folklóricos escuchan rockabilly sentados en el sofá vela un bonito homenaje al género musical. En la banda sonora se mezclan indistintamente rock y música finlandesa, son de agradecer los subtítulos pues las letras de las canciones son realmente maravillosas. La elección de los planos y la dirección es sobria, casi imperceptible; la puesta en escena y, especialmente, el diseño de los decorados, están desarrollados con mucha atención al detalle. La extravagancia formal de Un hombre sin pasado no se corresponde con un mensaje subversivo, pero sí profundamente fraternal y humanístico. Puede que la escena final con los matones sea demasiado complaciente con los personajes y, por ende, el espectador, pero por lo general la historia funciona muy bien. Cabe preguntarse si el sello Aki Kaurismäki puede dar para toda una extensa filmografía o, por contra, se puede agotar tras varias películas del mismo tono. Por ahora funciona su amalgama de opuestos, Un hombre sin pasado es en apariencia una película gélida, sólo si conseguimos adentrarnos en sus profundidades podremos arroparnos con su intenso calor humano.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s