El salvaje urbano

el niño
A veces resulta gratificante acercarse a una película sin conocer absolutamente nada del argumento. El niño rondaba por mi disco duro desde hace unos meses, si hubo alguna razón para descargarla, ya no la recuerdo, aunque el galardón principal del Festival de Cannes siempre es un buen aliciente para ver una película.

He de reconocer que no me esperaba este argumento de El niño, imaginaba un drama sobre la pobreza, y los caminos por los que transita el argumento me resultan bastante frescos. La opción estética que los Dardenne toman conlleva excluir de la película cualquier asomo de dramatismo innecesario. El uso de la cámara en mano, la inmediatez, el trato aparentemente realista y la ausencia de música son los rasgos más evidentes de El niño. Realmente nada nuevo, estas herramientas se han usado en una infinidad de películas en los últimos años. No es original, pero sí que se adapta muy bien a las exigencias del guión, hay escenas de mucha intensidad. La más destacable de ellas es la de la persecución en moto. La verdad es que este modelo de cine no me entusiasma, termina cansando tanta ilusión de realidad sobre un medio que necesita tanta preproducción, pero en ésta ocasión parece imprimir una intensidad que se adapta muy bien al desarrollo de algunas secuencias. Y encontrar el modelo estético más adecuado para un argumento y saber adaptarlo al caso concreto es algo bastante meritorio, aunque supongo que es más bien al revés: los Dardenne se confeccionan el guión en base a sus intereses formales. Bueno, lo que importa es que el traje está hecho a medida.

Pero la pretendida frescura, la inmediatez y la necesidad de tener un guión que se desarrolle en unas pocas horas juega en contra de la credibilidad del guión. En poquísimo tiempo, Bruno puede concertar una cita para la venta de su hijo a espaldas de su novia, dejarlo, volver a donde está Sonia, llevarla al hospital después de que ésta se desmaye cuando se entera de la noticia, hacer una llamada para recuperarlo, recuperarlo y volver al hospital. También molesta un poco el final redentor, resulta algo inverosímil que Bruno cambie tanto y tan bruscamente, que pase de ser un pequeño salvaje urbano a una persona responsable de sus actos atenta contra el hiperrealismo con el que los Dardenne presentar la película. Otro de los aspectos que resta credibilidad a la cinta es, al menos desde mi punto de vista, la elección de los protagonistas. Al principio me costó mucho meterme en la historia, esos jóvenes no parecían indigentes, más bien niños con intereses, ropa y estética pija. No es que las actuaciones sean malas, de hecho tanto Jérémie Renier como Deborah François lo hacen bastante bien, aunque no encajen en el papel. Al final, no me quedó más que adaptarme, aunque no sé si en Francia los pobres son así, me consta que hay muchos inmigrantes, y en la película no aparece ninguno.

A fin de cuentas, El niño es una película bastante entretenida, en la que las cosas se suceden sin tiempo para que el espectador se aburra. Realmente lo más destacable es su ritmo, que sin ser acelerado, no decae. Otra cosa es que sea merecedora de la Palma de Oro, que no lo es, porque su mensaje final es muy simple y su originalidad bastabte limitada al adoptar un modelo formal que presenta serios síntomas de agotamiento.



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