Hasta en la sopa

Scoop Scoop es una de esas películas de Woody Allen a la que te acercas sabiendo que vas a pasar un buen rato sin demasiadas pretensiones, que vas a reirte con algunas de las disparatadas ideas del director y que cuando termines pasarás a otra cosa. De hecho, en Conversaciones con Woody Allen, el director confiesa que, una vez hecha, se dio cuenta de que hubiera preferido hacer una película más seria, en la que él no saliera, porque su aparición lo limita mucho a la hora de concebir una historia.

Scoop basa muchos de sus chistes en el choque de culturas entre los protagonistas y la sociedad británica en la que se mueven y no duda en recurrir a los tópicos más básicos (el lado por el que conducen, por ejemplo) para crear la carcajada. Eso es algo que me molestó mucho viendo Vicky Cristina Barcelona, pero en esta ocasión la representación superficial que hace Allen se acepta mejor por dos razones: no es mi cultura y es una comedia. El argumento es divertido, consistente y está bien narrado, pero Woody Allen no lo crea con una intensidad y dedicación notorias, parece que lo hace casi automáticamente, como si hiciera una película al año. Lo mejor es lo autorreferencial que es la historia, hay muchos pequeños detalles que pasaron inadvertidos al principio que se retoman más tarde y diálogos que hacen referencia a secuencias anteriores y que son graciosos precisamente por eso.

Se nota que Woody Allen está cansado de hacer de Woody Allen. La primera escena en la que el personaje del director, Splendini, y el de Scarlett Johanson, Sondra, coinciden en el escenario, Splendini le dice a Sondra que no le quite los momentos chistosos, ya que ella con su gracia natural consigue que el público se ría más que con él. Pues eso es lo que pasa en Scoop, que los chistes están concebidos para el personaje de Scarlett Johanson, y Woody Allen está más comedido que en otras ocasiones. Le ocurre lo mismo que en Misterioso asesinato en Manhattan, se da cuenta de que Keaton está muy graciosa, y decide quitarse protagonismo; en Scoop descubrimos que Johanson es capaz de hacer comedia también. De hecho me ha sorprendido muy gratamente, con su voz real Johanson parece mucho mejor actriz de lo que parece doblada.

La fotografía de Scoop, hecha por Remi Adefarasin, es bastante similar a la de casi todas las últimas películas de Woody Allen, y eso que en cada una trabaja un director de fotografía distinto. Resaltan especialmente los tonos pastel, aunque esta fotografía no llega a ser tan empalagosa como la de Aguirresarrobe en Vicky Cristina Barcelona (en El camino, su fotografía es sobresaliente, sin embargo). La música está compuesta en su totalidad por piezas clásicas; es muy divertida, aporta un toque de frescura a la película.

Scoop es una película más dentro de la filmografía de Allen, pertenece al amplio grupo de las que tienen algo pero no son muy remarcables, al grupo de las que tienen alguna escena especial, como la del final en la barca, o algún diálogo para soltar en el próximo encuentro con tus amigos. Si no fuera porque Scoop es de ese director neoyorkino, nadie se acordaría de ésta película en unos años.

Todos dicen I Love You Mi afán completista con Woody Allen me está llevando a ver todas estas películas menores del director, y como no me chute un poco de Manhattan, Delitos y faltas, Otra mujer o Annie Hall próximamente, puede que deje de tenerlo en tan alta consideración. Todos dicen I Love You está bien, como musical tiene alguna idea original, pero no aporta nada a la filmografía de Woody Allen porque es un mero entretenimiento sin mayores aspiraciones.

Ver a todos esos actores famosos desafinando mientras se marcan unos pasos de baile es excusa suficiente para ver la película, pero de Allen uno siempre espera un poco más, y es que Todos dicen I Love You es sólo eso: el devenir de una familia a través de las estaciones condimentado con algunas canciones. Lo mejor es la fotografía, las tomas de Manhattan a través de las estaciones le da un aire sofisticado (que, por cierto, contrasta negativamente con la simpleza de lo demás) a la película. Los chistes, como siempre, vienen con seguro de risa, sobre todo con el personaje de Woody Allen, que tiene el hilo argumental más simpático junto a Julia Roberts. Tim Roth está desperdiciado en la película, hace un papel muy menor.

Todos dicen I Love You es tan intrascendente como agradable, es otra de esas películas fruto de la obsesión por el trabajo de Woody Allen. Hecha en 1996, a Todos dicen I Love You se le notan ya los achaques del tiempo; el modelo de familia rica y poliédrica es algo muy usual en los 90, pero hoy ya se ve como algo anticuado. Me quedo con la simplificación del musical que lleva a cabo Woody Allen, aunque se haga más por falta de dinero que por la intención de renovar el género.


2 comentarios on “Hasta en la sopa”

  1. Javier dice:

    Con lo sosa que me pareció Scoop y la poca vida que le ví…

  2. Irene dice:

    No sé si es por la Johansson, Londres o el ambiente en general, pero me a mí me ha recordado muchísimo a Match Point. Ha estado bien ver a la nueva musa en un papel diferente a lo acostumbrado, pero te doy la razón en que es una película entretenida y poco más.

    (me pasó el link Iván, muy buen blog :3 )


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